La fotografía es esa disciplina que te permite guardar momentos únicos de toda la vida.
Puden ser momentos divertidos, tristes, melancólicos, o que se yo. Otros que, sin embargo quieres olvidar pero que, por suerte o por desgracia, están guardados en ese papel tan peculiar. O que, simplemente, son recuerdos que por nada del mundo querrías perder y que gracias a esta técnica es muy poco probable que desaparezcan.
No hace falta que la fotografia sea profesional, mientras que recoja ese instante perfecto. Gracias a ellas te permiten revivir el momento en el que la tomaste, evocando las mismas sensaciones que viviste en aquel preciso instante como puede ser un olor, un sabor, un sentimiento o cualquier aspecto relevante que ocurriera en el momento en la que la tomaste. Será en ese conciso momento cuando esboces una sonrisa tan grande que incluso tu misma pensaras que estas loca por reírte de un simple papel o, puede ser también, que se te caiga una lagrima por las mejillas recordando el dolor de ese instante, pero eso significará que la fotografía ha cumplido con su objetivo.
Aunque las técnicas de la fotografía se han ido desarrollando cada vez más en los últimos años y las cámaras fotografiadas no son lo que eran antes, debido a que la tecnología ha echo cicatriz en ellas, todas tiene como propósito intentar capturar o recoger la misma esencia: Ese preciso instante.
Doy gracias a esa persona que logro descubrir un elemento, mediante el cuál nunca se podrán perder esos específicos momentos de la vida que si no hubieran ocurrido, hoy en día no seriamos los mismos.
Podréis pensar que yo no se mucho de fotografía o que al haber leído estas palabras habéis rememorado esa imagen que os hizo sentir todas esas emociones, pero sabes una cosa, En mi cabeza es un SHOW.
Raquel.
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