Mostrando entradas con la etiqueta yo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta yo. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de abril de 2015

Mírate al espejo


Sinceramente, yo soy mucho de mirarme en el espejo. No porque sea presumida, sino porque me gusta descubrir mi habilidad para hacer el tonto delante de mí misma. No puedes negarlo, yo se que a ti también te pasa.

Considero que mirarte al espejo es indispensable para empezar cada día con una sonrisa. Frente a él ensayo mis gestos, me cepillo los dientes, me peino, me maquillo, canto, bailo y un millón de cosas más que se quedan entre mi espejo y yo ;) He de decir que me cuida bastante bien a lo largo del día.

Un espejo ha iniciado las mejores ideas, se han ensayado grandes e históricos discursos delante de él, es el único que nos ve desnudos, el que decide el vestido de tu boda, el que te ayuda a elegir entre una corbata u otra, el que te quiere por tus imperfecciones y por tus perfecciones, donde surgieron probablemente las mejores letras de canciones, el que nunca te da la espalda, el que cuando cierra los ojos todavía sigue ahí,...

Puede ser de varios tamaños, de múltiples formas: redondos, cuadrados, con marco, sin él, de cuerpo entero o sólo la cabeza. Pero al fin y al cabo, es un espejo y nunca te juzgará por quién eres, sólo depende de ti. Y es que frente al espejo y en mi cabeza, es un SHOW.
Sandra





sábado, 21 de marzo de 2015

“Ahora o para siempre”

Es curioso como algo extraordinario irrumpe en tu vida sin darte cuenta de cómo ni cuándo ni por qué. Y así, sin darte cuenta también desaparece dejando una casi imperceptible niebla la cual solo tú ves y no te deja pensar con claridad. En ese momento, te preguntas qué has hecho mal y al no hallar respuesta alguna solo queda culparse a uno mismo.

Comienza, entonces, una guerra entre querer seguir adelante sin aquello que te hacía feliz con la esperanza de que lo encontrarás en otro lugar, y querer volver hacia atrás, olvidar el error y ser feliz con el miedo a perderlo de nuevo.

Y mientras te dirimes entre una opción o la otra, apartas todo y a todos. Caes en un sueño profundo, con la típica música melancólica de un fracasado. Recuerdas todo lo que te habías propuesto, todos los futuros posibles que te habías imaginado y que se han derrumbado con solo una palabra.

Dirás que esto es una exageración, una cosa sin importancia. Pero... en mi cabeza es un SHOW. 

Sandra